“La Ley de Riego es capaz de mover a toda una región”

Abril 29, 2008 at 3:28 pm (Chileriego) (, )

En un terreno complicado, la única alternativa que tenía René Beaujanot para regar 40 hectáreas de espárragos era a través de un riego por pivote. Postuló a la Ley 18.450 y ganó. El riego tecnificado le ha cambiado la vida y también la de miles de personas de la localidad de Pinto, que hoy tienen más posibilidades de surgir.

¿Cómo se pueden regar 40 hectáreas de espárragos en un terreno lleno de lomas? “Con un pivote no más”, contesta René Beaujanot. Así de claro, porque el riego tendido en este terreno no tiene ninguna posibilidad. La otra opción son las precipitaciones, pero cada vez son más escasas en El Rosal, a 25 km de Chillán.

El fundo Los Hualles ha sufrido más de una transformación en la última década. De ser un terreno cubierto por hualles, pasó a ser sembrado con trigo y avena que más tarde dieron fueron reemplazados por manzanos, arándanos y espárragos, este último cultivo sembrado entre agosto y septiembre de 2003. El proyecto se había iniciado unos meses antes cuando el propio Beaujanot había traído desde EE.UU. la semilla de la variedad UC157 F1, que posteriormente reprodujo en un vivero de San Carlos.

De ahí en más, sólo quedaba hacer algunos arreglos al terreno y sembrar. Recién esta temporada los espárragos entraron en plena producción, entregando un promedio de 7 ton/ha, en una cosecha se extiende por ochenta días —del 20 de septiembre hasta el 10 de diciembre— y se realiza todos los días, “aunque llueve o truene”, dice Beaujanot, porque el turión crece todos los días, más aún cuando el suelo tiene la temperatura adecuada, “el turión emerge rápidamente y podemos ver una puntita en la tarde, pero al día siguiente puede estar de 20 cm, por eso tenemos que ser veloces y eficientes en este trabajo”, comenta el agricultor.

Regar inmediatamente después de la cosecha
La temporada de riego se inicia inmediatamente después de concluida la cosecha, “Si terminamos el 10 de diciembre, el día 11 ya comenzamos a regar. Y nos extendemos hasta marzo o abril, aplicándole al cultivo entre 60 y 70 mm dos veces por semana porque el espárrago es un cultivo que no requiere de mucho agua”, explica B.

Pero regar la huerta de espárragos no era nada fácil. Los lomajes presentes en las 40 ha imposibilitaban el riego tendido (que sí efectúa en otras 7 ha de espárragos), y la única alternativa era incluir riego tecnificado. Para conseguirlo, Beaujanot presentó un proyecto a la Ley 18.450, que finalmente resultó bonificado. Así, pudo intalar un pivote de 150 m de longitud que tiene la particularidad de regar 20 ha en dos posiciones.

En Los Hualles no falta el agua. Para tenerla, el agricultor construyó un pozo profundo de 120 m de profundidad, “también a través de un bono de la Ley 18.450”, confirma. “Tenemos un tranque acumulador de agua y pozos dren, o sea, recuperamos el agua por todas partes. La calidad es excelente, sobre todo la del pozo profundo porque es agua de los deshielos de la cordillera” agrega. Pero ese pozo se ubica a 1,5 km del pivote que riega los espárragos, y el traslado se hace en dos etapas. Primero, desde el pozo hasta la caseta, el agua recorre 700 m y desde aquí a través de dos bombas se redistribuye por otros 800 m hacia los espárragos, “es la única forma, y ha andado fantástico”, cuenta Beaujanot.

100% orgánico
Aparte de los espárragos, el campo se completa con 38 ha de arándanos, ambas certificadas por BCS como producción orgánica.

— ¿Por qué el cambio a lo orgánico?
— Sencillamente porque así estamos siendo más amistosos con el medio ambiente y le damos la chance a la naturaleza, a los animales e insectos que viven en ella, de controlar plagas, por ejemplo.

— Pero, ¿los espárragos por qué no son orgánicos?
— Porque nos complica mucho la maleza, que no podemos controlar de forma orgánica, y necesitaríamos un verdadero ejército de trabajadores. En arándanos es más fácil porque la controlamos con un plástico 100% virgen y sólo se limpia lo que es la taza. Pero a pesar de eso se necesita mucha gente para la limpiar.

— ¿Se consigue un sobreprecio en la fruta?
— Si, pero hay que tomar en cuenta que la producción orgánica es mucho menos productiva que la convencional, pero también es cierto que producir orgánicamente es más caro, por el tema de las certificaciones y de la mano de obra.

— Y hay que agregar que los rendimientos son menores
— Claro, los tres primeros años las producciones no van para arriba, sino todo lo contrario y caen mucho. Pero eso ocurre hasta que la planta se equilibre y aprenda por sí sola a buscar su comida, porque aquí no le echamos ningún fertilizante a la planta, sino que sólo compost que fabricamos aquí en el campo, con los desechos de espárragos y de la poda, con guano de vaca y afrecho para que el compost se active.

Tomando los resguardos y distancias necesarias, en el campo conviven sin problemas la producción convencional y orgánica, “las separamos por una malla cuando se aplican productos a los espárragos y los dejamos completamente rodeados. Además, estamos atentos a las direcciones del viento. Si vemos un viento hacia el oeste paramos de inmediato porque podría afectar a la producción orgánica.

— Y todo el trabajo queda en nada

— Por supuesto, por eso tomamos todas las precauciones para que la fruta no tenga ningún residuo, porque eso repercute en el producto y en la certificación porque perdemos tres años.

Las 38 ha de arándanos tienen riego por goteo, 20 de las cuales se tecnificaron en 2004 a través de un bono de la Ley 18.450 y que incluyen variedades nuevas como Oscar Blue y Legacy que son más productivas y tienen una baya más grande que las actuales y que, en definitiva, son las que reemplazarán a las ya existentes en Chile.

En el predio también tienen plantadas variedades más tradicionales como Brigitta que, según el agricultor, es una variedad que viene con un problema genético, la botis aérea, que les ha provocado una mortandad de plantas del 1%. “Es un hongo aéreo que mata a la planta de un día para otro, la seca completamente y no hay nada que hacer. Aquí las tratamos con cobre —que sí podemos usar en la agricultura orgánica— de manera foliar y cada vez que aparece una planta con síntoma de esta enfermedad la cortamos y desinfectamos la zona”, explica.

El campo se completa con 32 ha de manzanas, de las variedades Fuji y Gala, que protegen con mallas para evitar los golpes de sol. Toda la producción la exportan directamente a través de la empresa SOF que Beaujanot formó junto a otros cinco socios, evitando así el paso por exportadoras, distribuidores y comercializadores.

Una vez cosechada, la fruta es trasladada a un packing orgánico en Chillán. Las manzanas de calibres más grandes (70 a 110) se exportan a EE.UU., mientras que las de calibres más pequeños (110 a 195) las envían a Inglaterra y Holanda. “En el mercado inglés la usan como alimento en los colegios porque, por Ley no pueden dar comida chatarra a los niños. Es un nicho que se ha abierto y nos ha ido bien, porque esa manzana en EE.UU. no se vende y tendríamos que venderla para jugo o deshidratado”, explica Beaujanot. El 90% de los arándanos lo exportan en fresco y aquellos que no cumplen con los calibres lo entregan a la industria del congelado.

Los aportes de la Ley de Riego

— ¿Tiene planes de seguir creciendo con nuevos cultivos?
— Siempre hay planes, pero no en este campo. Para evitar más tentaciones planté eucaliptos. Tengo otro proyecto de 82 hectáreas en Río Viejo, donde plantaremos 35 ha de kiwis, 12 ha de arándanos y 35 ha manzanos.

— ¿Para cuándo?

— Queremos hacerlo para la próxima temporada. Por eso ya hemos iniciado conversaciones con tres empresas de riego —Agroriego, Riego Chile y Civil Agro— para analizar cada uno de sus proyectos. Y al final lo que primará es la relación calidad-precio .

— ¿Postularán este nuevo proyecto a la Ley de Riego?
— Obvio, desde que en 1998 presenté el primer proyecto en el Fundo Los Hualles he invertido al menos $250 millones en equipos de riego y si hubiese tenido que hacer esta inversión solo, habría sido muy complicado. En vez de haberme tardaro nueve años, me hubiese demorado veinte años.

— ¿Cómo evalúa la Ley 18.450?

— Es una herramienta súper válida y una tremenda ayuda para los agricultores de Chile. En mi caso, de no ser por ella, seguiría sembrando trigo. Una ley como esta hace que toda una región se mueva, porque le dio la posibilidad de tecnificarse a un agricultor, éste le da empleo a un montón de personas, ellas ganan plata, independiente de lo que ganen, y con esa plata pueden comprar en el comercio de la zona, es todo un círculo. Y si la Ley no existiera, eso no pasaría. A mi me ha ayudado y yo he tratado de ayudar a la gente de los sectores cercanos, pero si hubiese seguido con el trigo sólo tendría un par de trabajadores con una pala y listo. Pero con la Ley de Riego, todo es distinto. Hoy trabajan establemente setenta personas en el fundo y en plena temporada de cosecha, que la extendemos siete meses con los tres cultivos, llegamos a doscientas. Esa es la gran diferencia de tecnificar o no.

Publicado en Chileriego nº30, agosto de 2007

Escribe un comentario